martes, 6 de marzo de 2012

Hemos estado ocupadas en estos bebes, los cuales parecen a la vista un trabajoso y tedioso momento entre la mesa y mis manos PERO NO LO ES (bueno casi pero NO) como dice el dicho "la practica hace al maestro" pero acá te dejare las HERRAMIENTAS IMPRESCINDIBLES  para que empieces a poner en practica todo esto vale?



Herramientas imprescindibles
  • Bandeja para hornear cupcakes: Es fundamental para que las cápsulas no se abran durante el horneado. A mí me gustan las rígidas, como la de la foto, pero puedes encontrarlas de silicon. Solución casera en su ausencia: usar unas flaneras pequeñitas de las de aluminio. Si lo que te gusta es hornear minis, también existen bandejas para minis. (Números 1 y 2).
  •  Rejilla para enfriarlos: Es importante para asegurar que los cupcakes se enfrían por todos lados a la vez y para evitar que el vapor que generan haga que se despeguen sus papelitos o en el asiento queden como húmedos (de muuuuy mal gusto). No son caras y como se usan también para bizcochos y galletas, son una buena inversión. Ante su ausencia, siempre poduedes poner una de las rejillas de horno sobre la mesa, sobre un libro a cada lado y enfriar los cupcakes ahí. (Número 3)
  • Capacillos para cupcakes: Es fundamental que resistan bien a la grasa. Si se te transparentan durante el horneado NO ES CULPA NUESTRA!! ¡¡¡¡Es culpa de los capacillos!!!! Hay marcas que resisten bien (Culpitt, House of Marie, Bigg Apple, Le von, Blossom…) y marcas que no (PME, Wilton…). (Número 4)
  •  Manga pastelera y boquillas: Yo uso mangas desechables, que es más práctico, pero las de otros materiales son igual de buenas. Las boquillas que yo uso sobre todo son la 1M y la 2D de Wilton. Siempre es útil tener también alguna boquilla redonda gordota. (Número 8)




Herramientas útiles 
  • Espátula: Muy útil para cubrir los cupcakes. En su ausencia, un cuchillo de mantequilla nos puede sacar de un apuro. (Número 5). 
  • Servidor de bolas de helado: No imprescindible, pero útil para echar porciones iguales de masa en cada cápsula, en su ausencia puedes usar una taza medidora de 1/3. (Número 6).
  • Descorazonador de manzanas: Seguro que tenienes uno. Pues con él poduedes descorazonar nuestros cupcakes y rellenarlos en un plis plas!!  (Número 7)

Herramientas para la decoración
  • Cortadores de fondant: Aquí comienza el riesgo de ruina. Hay tantos, tan variados (con expulsor, sin expulsor, con texturas de silicon….) y tan bonitos que es difícil no quererlos todos. En general, mi recomendación es valorar muy bien cuánto se va a usar el cortador. Quizá un cortador de corazón pudes usarlo en 1000 ocasiones diferentes… pero uno con forma de langostino volador, quizá no tanto. Bueno. Quién sabe!! (Número 9).
  • Rodillito antiadherente: Imprescindible para el fondant. Los hay de muchos precios y el más barato sirve igual de bien que el más caro. (Número 10)

Vale, ya tengo lo necesario. ¿Hay algún ingrediente raro que me vaya a impedir hacer cupcakes? 


En principio las recetas básicas (chocolate, vainilla, 


etc…) no tienen ningún ingrediente extraño que vaya 


a impedir que puedas hornear nuestros propios 


cupcakes.


Hombre... si la receta que quieres hacer incluye el 


néctar de una flor misteriosa que sólo florece tres 


veces al año en el Himalaya, entonces quizá lo tengas 


más difícil, pero vamos, que no suele ser lo habitual. 


(Cupcakes de flor del Himalaya... mmm... 


¡¡niquelagran la idea!!)





Aunque te tiente empezar con los Red Velvet o 


haciendo un Buttercream de Merengue Suizo, yo creo 


que hacer unos cupcakes de chocolate o un 


buttercream de Nutella es la mejor forma de 


introducirse en la obsesión cupcake sin autogenerarse 


un trauma!! :)



Tras años, meses, semanas, días, horas, minutos y segundos sufriendo por mi imposibilidad congénita de hacer macarons...


¡¡¡¡Hice macarons!!!!

ok si ya lo se, deben de estar diciendo:


"¿Macarons? Puff... Pues vaya... yo los hago con los ojos cerrados."


Y yo no lo dudo!!


Pero entiendan mi trauma. Sólo tenía tres experiencias macaronianas previas:
  • Mi reacción tras la experiencia número uno: "Vaya. Mis macarons tienen el tamaño de un donut... ¡¡¡Y la forma!!!" (Cómo logré hacer macarons con agujero en el centro es un misterio que la ciencia jamás podrá resolver.)
  • Mi reacción tras la experiencia número dos: "Vaya. La masa directamente gotea de la manga. Me niego a hornearla. Me la comeré a cucharadas." (Y me la comí.)
  • Mi reacción tras la experiencia número tres: "Vaya. He conseguido hacer UN macaron... ¡¡Un macaron del tamaño de la bandeja del horno!!" (Y me lo comí. Sí... No tengo remedio)


En resumen.


Tienen que entenderme....


Que me hayan salido estos macarons ha sido una experiencia casi mística.

¡¡¡Me sentí levitar a medida que crecían en el horno y se formaba su pequeño piececito!!!


Incluso hice la ola y una pequeña danza de victoria en la cocina, frente al horno (sí... bochornoso... con movimientos de cadera incluídos!!). 

Macarons de frambuesa rellenos de chocolate negro 


  • 200g de azúcar glas
  • 100g de almendras molidas
  • 125g de clara de huevo a temperatura ambiente 
  • 40g de azúcar extrafino 
  • 1 cucharadita de aroma de frambuesa 
  • Colorante rosa Claret de Sugarflair


En un bol, mezclamos el azúcar glas con las almendras molidas. Reservamos.


Batimos las claras a punto de nieve. Cuando monten, incorporamos el azúcar extrafino y seguimos batiendo.
Incorporamos el colorante rosa y el aroma de frambuesa.


Pasamos nuestras claras rosas aframbuesadas al bowl en el que teníamos el azúcar glas con las almendras molidas y lo mezclamos con la espátula, con movimientos de abajo a arriba.


Tenemos que mezclar hasta que la mezcla sea pringosa y como blandurria... ¡¡Hasta que parezca una papilla de esas tan buenas que comen los bebés!!


Llenamos nuestra manga pastelera con una boquilla redonda número 12 y ponemos circulitos sobre la bandeja de horno, que ha de estar cubierta con un papel de horno o uno de esos de silicona. Yo usé papel de horno... A la próxima me dibujaré una plantilla, para evitar que me pase lo que me pasó (léase: que me salieron cada uno de su padre y de su madre)


Y ahora viene el paso más importante: ¡¡dejamos que se sequen!!


Sí. Tienen que quedarse ahí, esperando... ¡¡hasta que al tocarlos estén secos!!


A mí me dió tiempo a ponerme las playeras, correr 8 kms, volver, darme una ducha, secarme el pelo, preparar un ganache de chocolate negro y comerme un trozo de queso manchego!! Fueron 2 horas y media en total pero finalmente estaban secos!!


Horneamos 10-12 minutos a 170º. (Yo creo que los churrusqué un poco, de ahí que tengan la base un poco más pálida...). Los sacamos y los dejamos enfriar por completo sobre la bandeja del horno.

Para el relleno
preparé un ganache de chocolate negro calentando 150ml de nata hasta que hirvió y echándola sobre 150g de chocolate negro troceado. Revolví hasta que se derritieron y luego lo dejé enfriar hasta que tomo consistencia para poderlo usar con la manga pastelera.


Además aproveché un poquito de buttercream de chocolate blanco que me había sobrado de unos cupcakes y rellené algunos de mis macarons.


Finalmente, los metí en bolsitas, se los llevé a mis amigos y nos los zampamos entre los tres.


En realidad podría haberlos dejado sin bolsitas, pero es que queda tan sweet...



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